El amor en los tiempos del coronavirus

La actual contingencia sanitaria nos ha obligado a muchas parejas a convivir más de lo que estábamos acostumbradas. Esto plantea retos importantes, ya que la convivencia diaria en estas condiciones, sumada al estrés y la incertidumbre que estamos viviendo ante la pandemia del COVID-19, pueden desencadenar situaciones de incomodidad o molestia con nuestra pareja. A otras por el contrario, la cuarentena las ha obligado a distanciarse, entrado en un estado de melancolía por no poder estar con la persona amada, al punto de cuestionarse cómo podrán resistir tanto tiempo sin él o ella. ¿Tú con cuál de estos estados de ánimo te identificas más? La respuesta está en saber en qué etapa del enamoramiento se encuentra tu cerebro, y es relativamente sencillo de descubrir: depende de cuánta dopamina estés produciendo en este momento.  

¿Qué tan enamorado te sientes? 

El enamoramiento ocurre cuando la dopamina actúa sobre la corteza prefrontal. Activa diferentes partes de nuestro cerebro para provocar múltiples reacciones fisiológicas, por ejemplo, el aumento de la frecuencia cardiaca o la presión arterial. En los hombres, la vista juega un papel importante en este momento y en las mujeres, el olfato y el tacto son primordiales.

Cuando creemos haber encontrado a la persona ideal, en cada beso y caricia, estamos nutriendo esta sensación gracias a la liberación de sustancias producidas en nuestro cerebro: endorfinas, encefalinas, adrenalina, dopamina y oxitocina. Lo cual nos hace sentir que estamos pisando las nubes y viajando a la luna. O sea, perdimos la objetividad y nada nos hará cambiar de opinión ni ver la realidad.

Pero en cuanto estas sustancias se terminan, volvemos realidad. El tiempo de esta etapa es variable, en algunos pueden ser semanas, meses o incluso años, lo cierto es que en cuanto se acaba el encanto aparece nuestra pareja “real”. Según el Dr. Eduardo Calixto, en un tiempo aproximado de tres años los receptores de la dopamina comienzan a perder su sensibilidad, por lo que dejamos de responder al estímulo inicial que desencadenó la reacción placentera del encuentro inicial en esa persona que parecía “perfecta”. 

¿En qué etapa te encuentras tú y en cuál tu pareja? 

Algo importante de saber es que el amor es como una droga, ya que los centros neuronales que se activan con el encuentro de la persona amada son exactamente los mismos que aquellos que se activan por el consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias adictivas. Por este motivo nos hacemos adictos y sufrimos cuando nuestro ser amado no está con nosotros. También es importante saber que pasado un tiempo, algunos nos “rehabilitamos”.

Sin embargo, ¿por qué no todos sufrimos con el rompimiento de nuestra pareja, y por qué otros sienten morir al sentirse abandonados? Surge aquí el papel de aquello que conocemos como apego. Esa dependencia que genera la dopamina al disminuir nuestra objetividad, asociada con otro neurotransmisor, la oxitocina, la cual está relacionada con el apego, pues nos hace ser empáticos y solidarios, aún cuando esa persona nos dañe. 

¿Violencia y amor?

Asociar la violencia al amor en una relación es estar viviendo cambios de emociones constantes, que no son otra cosa que cambios fisiológicos cerebrales que llegan a cansar y se convierten en un riesgo de salud. En algunos casos, uno de los integrantes de la pareja suele darse cuenta y terminar con la relación. En otros menos afortunados, la situación se complica, la violencia aumenta y la relación empeora hasta que alguno de los dos sale verdaderamente dañado.

Este apego, que es un tipo de vinculación afectiva, muchos lo reconocen como amor. Sin embargo, como diría el Dr. Eusebio Rubio, no todas esas formas de vinculación merecen el término amor, ya depende de muchísimos factores: “Propongo que le llamemos amor sólo al tipo de vínculo afectivo que favorece la plenitud de vida tanto del amante como del ser amado. A los amores tormentosos, a los que están llenos de rabia, de resentimiento y de dolor, no me gusta llamarles amor, prefiero decirles vinculaciones afectivas infortunadas.”, sostiene el Dr. Rubio.

¿Cómo generar oxitocina?

Si procuramos actitudes de amistad, admiración y cooperación durante nuestra relación se producirá mayor secreción de oxitocina, lo cual nos hará tener relaciones más sólidas y placenteras. 

En estos tiempos en donde nuestra libertad se pareciera coartada y nuestro cerebro empieza a presionar y preguntarse cosas que en otras circunstancias no nos habíamos tomado el tiempo de plantear y mucho menos de reflexionar, reconocemos que estar sano no sólo es no estar enfermo, sino tener un equilibrio físico, psicológico, social y por supuesto, sentimental. Hoy más que nunca nuestra salud es integral.

Así que, a fortalecer la salud y a ejercitar nuestro cerebro con la producción de esas sustancias “mágicas” en nuestra vida diaria: dopamina, oxitocina, endorfinas, encefalinas y adrenalina, fomentando el amor todos los días con nuestra pareja y nuestros seres queridos. Eso sí, a una sana distancia.

La neurología del amor con Dr. Eduardo Calixto

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